
Desde el siglo VIII la cuenca
del río Ebro quedó constituida, dentro
del
territorio musulmán en la Península Ibérica,
en la Marca Superior de AlAndalus. Interiormente la Marca se dividía
a su vez en distritos, correspondiendo esta zona al distrito con enclave
en Tudela. Con la división del Califato en pequeños
reinos independientes, conocidos como reinos de taifas, se alcanzan
las máximas cotas de prosperidad y riqueza en la Taifa de Zaragoza.
Posteriormente, los almorávides procedentes del norte de África
destronaron a todos los reyes de taifas de Al-Andalus. Sin embargo,
el valle del Ebro no permaneció mucho tiempo bajo el control
de los almorávídes, ya que el rey aragonés Alfonso
I el batallador, con ayuda de gentes venidas de Francia, comenzó
la conquista del valle, rindiéndose la ciudad de Zaragoza en
1118, ocupando al año siguiente la Ribera Alta del Ebro, junto
con la ciudad de Tudela. De origen árabe son Alcalá
de Ebro, Bárboles y Torres de Berrellén.