

La extinción de la
Orden Templaria en el siglo XIV dotó de aún más
recursos a la de San Juan, que fué perdiendo su carácter
militar para volcarse más en sus obras espirituales y económicas.
Estos siglos bajo medievales se caracterizaron, en el terreno social,
por la convivencia pacífica de cristianos, musulmanes y judíos
en la Ribera Alta del Ebro. La principal actividad económica
era la agricultura, y de ella dependía la mayor parte de la
población. Los cultivos más extendidos eran el trigo,
el centeno, la avena, el lino, el cáñamo, la vid y el
olivo. En ganadería abundaba el ganado lanar y cabrío.
El siglo XV representa un período de tranquilidad. Administrativamente,
esta zona pertenecía a la Sobrecullida de Tarazona, creándose
en Gallur un control aduanero sobre los comerciantes que entraban
en el Reino de Aragón y de las mercancías que traían.