

El siglo XVIII comienza con
la nueva dinastía de los Borbones, que tras la Guerra de Sucesión
reorganizó políticamente la Corona de Aragón.
Se realizó un primer Proyecto en 1768 para relanzar la Acequia
Imperial, ampliando sus medidas, alargándola y haciéndola
navegable para el transporte de mercancías y personas, aunque
no fue hasta 1784 cuando se concluyeron las obras del Canal Imperial.
Este canal facillitó la comunicación de la Ribera Alta
del Ebro con Zaragoza, enviando sus cereales y otros productos de
la huerta. Asimismo, se estableció un servicio de transporte
de viajeros que fue en aumento hasta 1811.